Un viaje por Bélgica es un auténtico proceso de descubrimiento. Hay mucho de lo que gozar y mucho que aprender: su pasión por el mundo de la cerveza, su arquitectura Art-Nouveau, sus museos de arte flamenco, su capitalidad del mundo del tebeo, sus ciudades de cuento... En cuanto a Amsterdam, desafía toda definición, al ser una de las ciudades más singulares, en más de un aspecto, de Europa.
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