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La segunda parte de mis viajes por Gran Bretaña se desarrolló en Escocia. Totalmente distinta a su vecina Inglaterra, se trata de un país con una personalidad muy fuerte, unas ciudades fascinantes y unos paisajes tan hermosos que resultan casi oníricos. Sólo por Edimburgo y el asombroso Glen Coe merece la pena acercarse al país Caledonio, que alberga muchas otras sorpresas.
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