El mundo islámico era una de mis asignaturas pendientes,
así que no lo dudé cuando me ofrecieron aprender cerámica
tradicional bereber de la mano maestra de Aîcha, en el pueblito
de Aïn Buochrik (corazón del Rif). Allí pasé unos
días idílicos en compañía de gente realmente
encantadora. Además tuve la oportunidad de visitar dos ciudades
fascinantes del Magreb: Marrakech y Fes.
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